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Cieza, orgullosa de sus tradiciones y de su pertenencia a la agricultura

Cieza.es | 1 de septiembre de 2020 a las 12:11

Tiene más de agrícola que de industrial, a pesar de representar la puerta natural de entrada a la Región de Murcia por el norte. Un manto verde de taúllas a ambas orillas del río Segura recuerdan al visitante que Cieza es también poseedora de huerta tradicional. Con este paisaje rural de fondo se erige el triángulo de la primitiva ciudad formado por la Casa de la Encomienda, la ermita del santo con su conjuratorio y, en menor medida, el Balcón del Muro, mirador natural donde cada 31 de agosto la imagen de San Bartolomé bendice y conjura los campos. La estampa gana en encanto cuando al posar la vista en el oeste y ver más arriba esa claridad, anaranjada y azul, el cielo empieza a oscurecer. Al fondo, enormes nubes, al contraluz negras. La cálida luz del crepúsculo evoca una emoción indescriptible. Y es que las últimas luces tiñen de violeta y bermellón el horizonte, dotando al acto de un resplandor dramático.

Al cabo de nueve días de esfuerzo sobrepuesto a la carga de la pandemia y la suspensión de las fiestas patronales, la Hermandad de San Bartolomé culminó este lunes su programa de actos en honor al santo patrono. La última ceremonia que tuvo lugar en el Balcón del Muro fue mucho más que el pequeño acto que su hermandad dijo que puso en manos de los ciezanos. "Hoy concluimos la semana más festiva del año de nuestro patrono, pero la devoción y el amor hacia él dura 365 días del año. Esta tarde asistimos a la bendición y conjuro de los campos de Cieza para que una vez más nuestro santo protector permanezca con nosotros y nos libre de las amenazas del demonio". El párroco de la iglesia de la Asunción, José Antonio García, aprovechó su intervención para enviar un mensaje de esperanza ante los problemas de los ciezanos. Entre esas dificultades, la pandemia del coronavirus centró gran parte de su alocución.

García insistió en pedir ante la crisis sanitaria que no parece tocar fondo que "se preserve la protección personal porque sentimos especialmente nuestra fragilidad y temor ante la amenaza de una enfermedad que se propaga sigilosamente". A continuación también pidió la intercesión del apóstol frente a las amenazas del campo. El acto había comenzado precisamente con la lectura de Antonio Salmerón recordando la leyenda del día 25 de agosto de 1722. Y es que los ciezanos se encontraban en la plaza celebrando sus fiestas patronales, cuando súbitamente estalló una tormenta que los obligó a refugiarse en su ermita. Allí, los vecinos rezaron e imploraron al santo para que les diese protección, quedando, siempre según el relato del historiador Fray Pasqual Salmerón, estupefactos al observar cómo San Bartolomé sudaba por cinco veces, al tiempo que la tormenta iba remitiendo.

En la segunda parte hubo un reconocimiento a cooperativistas y agricultores de Cieza por su trabajo abnegado durante la pandemia, venciendo toda clase de dificultades. El presidente de la Federación de Cooperativas Agrarias de la Región de Murcia (Fecoam), el ciezano Santiago Martínez, hizo una convincente defensa de la acción de las cooperativas ciezanas durante la pandemia en lo que, según sus propias palabras, "ha sido una campaña aceptable para el sector". Su análisis durante su intervención no eludió ninguno de los asuntos principales que afrontaron las cooperativas, y lo expuso con ese tono de sensatez y prudencia que siempre lo acompaña en sus discursos. Esta moderación de formas fue compatible con la sinceridad con la que volvió a pedir el apoyo del Ayuntamiento de Cieza. Por eso se expresó con claridad cuando cuando dijo que el Consistorio apoya la agricultura.

Los agricultores ciezanos a veces tienden a minusvalorar lo que han conseguido: ser competitivos. Además, lo han conseguido bien, con esfuerzo. La agricultura contribuye de forma importante al desarrollo económico de Cieza. Y es que la aportación de este sector a la economía y a la sociedad es de gran valor. De ahí la necesidad de conocer mejor las características y necesidades de este colectivo, su valor social y la generación de riqueza y desarrollo económico en la sociedad ciezana. La agricultura ciezana está en el buen camino, pero arrastra lastres y viejos problemas que no por comprensibles son menos graves. Entre los muchos retos que el sector tiene ante sí, el que plantea la escasez de agua, ocupa un papel relevante. Muchos agricultores se las ven y se las desean para satisfacer las demandas de sus cultivos. El agua es un bien público, por lo que los sistemas de distribución y reparto deberían fomentar su uso equitativo.

El acto institucional contó con la intervención del alcalde Pascual Lucas, que aludió a la necesidad de protección de toda la sociedad, y especialmente el personal sanitario, las fuerzas de seguridad, los integrantes de los servicios esenciales, los trabajadores que se encuentran más expuestos y las autoridades públicas que han de afrontar la gestión de esta pandemia en el país. A su juicio, "el compromiso es de todos, porque siguiendo las instrucciones de las autoridades sanitarias podremos afrontar este reto". También tuvo palabras de gratitud hacia los cooperativas y agricultores ciezanos por su papel durante la pandemia. A renglón seguido tomó la palabra la presidenta de la Hermandad de San Bartolomé, Gema Sánchez, en una ceremonia con aforo reducido que contó con una amplia representación de la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Cieza.